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Tras peregrinar por varios templos en busca de la sede canónica,
un grupo de funcionarios municipales de abastos de Huelva,
se reúne el 12 de mayo de 1948 en Junta Constituyente
bajo la presidencia del párroco del Sagrado Corazón
de Jesús, la popular iglesia del Polvorín, para
fundar la que en un principio iba a llamarse Hermandad de
la Sagrada Cena Sacramental, Nuestro Padre Jesús del
Silencio y Mª Santísima Del Rosario. Aquel párroco
el recordado D. Pablo Rodríguez, fue el alma de la
nueva cofradía, y a su cargo estuvo la confección
de las Reglas, el diseño de su escudo y la concepción
de sus hábito nazarenos.
Sin embargo, en el año 1949, al devolver revisadas
y aprobadas las Reglas, el Arzobispo de Sevilla modificaba
la devoción de Ntro. Padre Jesús del Silencio
y la cambiaba por la de Santísimo Cristo del Amor,
considerando ésta más acorde con el pasaje de
la Sagrada Cena, que la Hermandad contemplaba como misterio
titular.
Ese mismo año salía del taller del escultor
ayamontino Antonio León Ortega la imagen del Señor,
tallada en madera de pino de Flandes, que fue bendecida y
quedó al culto en la parroquia. Al mismo tiempo se
encarga la talla del barroco paso procesional, de clásicos
perfiles de bombo en el canasto y con candelabros de guardabrisas,
al artista D. Miguel Hierro Barreda por un contrato de 75.000
pts. El apostolado, por otra parte, se encomendó a
las gubias del escultor valenciano D. Enrique Galarza.
No obstante, hasta el Domingo de Ramos de 1951, a pesar de
que en las primitivas Reglas figuraba el Martes Santo como
el día para la salida procesional, no pudo la cofradía
hacer su primera estación penitencial. En aquella primera
procesión se dejaron ver los nazarenos de hábito
dominico en un reducido cortejo que estrenaba cruz de guía
de Miguel Hierro, tallada en cedro, libro de Reglas de Jesús
Domínguez Vázquez y cuatros bocinas y un asta
del mismo autor.
Pero la cofradía se sentía aún huérfana
de Madre, y coincidiendo con el Año Santo Mariano de
1954, las hermanas de la corporación encargaron por
su cuenta a Antonio León Ortega una imagen dolorosa
de la Virgen del Rosario, ajustando un precio de cinco mil
pesetas que ellas se encargaron de pagar. Se talló
en madera de ciprés procedente del desmantelado cementerio
de S. Sebastián. Su primera Salida procesional la realizó
la virgen en 1957, tras su hijo del Amor, en un paso sin palio,
con un manto alquilado a una cofradía sevillana, una
corona cedida por la Hermandad del Santo Entierro y los trofeos
del Real Club Recreativo de Huelva como jarras.
El palio, muy pobre y de raso rojo, sobre unos antiguos varales
de la Virgen de la Paz, se incorporó en años
posteriores, años en los que fue engrandeciéndose
el exiguo patrimonio con nuevas adquisiciones como los dos
juegos de potencias de Jesús Domínguez para
el Cristo del Amor, los faroles de la cruz de guía,
luego vendidos a la cofradía de los Estudiantes, el
primitivo juego de varas y un magnifico aguamanil, hoy desaparecido,
para el misterio titular.
En fechas mas tardías, ya en los años 60, mientras
la vida cultural de la Hermandad languidecía un tanto,
en parte debido a la actitud del clero parroquial, que quizás
malinterpretó el magisterio del Vaticano II, se encargaba
a los talleres del orfebre Angulo, en Lucena de Córdoba,
un juego de varales, los respiraderos del paso de palio, las
jarras y la corona procesional de la Virgen, inspirada ésta
directamente en la de la Esperanza Macarena, y realizado todo
en cobre plateado.
En ese estado, manteniéndose a duras penas gracias
a un pequeño grupo de hermanos que se reunían
en la antigua secretaría de la calle Garci Fernández,
llegó la cofradía a los años 70, época
que supuso la revitalización de la misma y la recuperación
de su espíritu fundacional.
Renovada su decaída vida espiritual, definitivamente
consolidada luego al ser nombrado su director espiritual el
Ilmo. Sr. Luís Pardo Gil, Deán de la Santa Iglesia
Catedral de Santa Maria de la Merced, que tanto hizo por su
cofradía y por su Virgen del Rosario, también
el patrimonio material recibió nuevo impulso con el
dorado del paso de misterio y obras de orfebrería como
la candelaria de 78 piezas de 1975 y la peana de 1974, todos
de los Hijos de Juan Fernández. También los
bordados de N.H.D. Rafael Bermúdez Crossmam, vestidor
de las imágenes realizado de aplicación y aprovechando
varios trajes de luces regalados a la cofradía por
diestros de la tierra, contribuyeron al esplendor del palio,
manto, saya de la Virgen y vestiduras del apostolado.
De todas formas, la renovación total no llego en toda
su pujanza hasta el año 1978, fecha en que se concertó
un contrato de alquiler simbólico con el estado actual
Casa Hermandad, en cuyo seno se fundó el coro, la banda
de cornetas y tambores, la comisión de diputados de
orden y otros grupos todos integrados por hermanos. Ese mismo
año se obtuvo el título y rango de Hermandad
Sacramental, con epíteto de Primitiva al ser la primera
de penitencia que lo asumía. Por esas fechas así
mismo, se conformaron las cuadrillas de hermanos costaleros
bajo el magisterio de renombrados capataces sevillanos, con
lo cual se eliminó el penoso sistema de las ruedas
que había sido necesario colocar a los pasos ante los
problemas surgidos con los cargadores asalariados, que varias
veces dejaron los pasos en la calle.
A finales de la década de los ochenta se inició
la restauración y nuevo dorado del paso de misterio
en los talleres sevillanos de Antonio Díaz.
En 1992, cedida en donación por otro hermano, recibió
la Hermandad la pequeña y valiosísima imagen
de Nuestra Señora del Rosario Gloriosa que desde entonces
preside los rosarios públicos que organiza la cofradía,
y que luego fue restaurada por el escultor Joaquín
Moreno Daza.
Al paso del Cristo del Amor se incorporaron también
nuevos candelabros por esas fechas, y posteriormente se completo
su canasto con cuatro imágenes de los Evangelistas
esculpidas por Ricardo Rivera, con atributos de orfebrería
cincelados por Manuel de los Ríos Navarro y sufragados
por los hermanos costaleros.
En el mes de noviembre de 2002 se adquirió en propiedad
la Casa de Hermandad, que junto al almacén de enseres
constituye el patrimonio y mobiliario de la hermandad y se
encargó un retablo cerámico del Cristo del Amor
para la calle que lleva su nombre, al igual que desde el año
1984 una imagen de bronce de la Virgen del Rosario preside
su plaza, en la que se halla enclavada la casa de la Cofradía.
En el año 2002 se elaboran nuevas reglas incluyendo
como titular a Nuestra Señora del Rosario Gloriosa,
así como el título de realeza otorgada por la
Casa Real, y la recuperación del de Fervorosa Hermandad,
caído en desuso. |