Historia de la Hermandad
No se tiene constancia documental de los orígines de la primitiva hermandad. Las primeras reseñas aparecen en el
siglo XVI, haciendo alusión a las fiestas marianas del “cautiverio y rescate de nuestra señora” fiesta
de “moros y cristianos” donde la imagen seria sustraída y salvada, acto representativo de la
redención de cautivos.
Un siglo más tarde, a finales del siglo XVII, concretamente el 17 de mayo de 1698, en el testamento de D. Francisco Perea,
el difunto declara deber a la cofradía de los Remedios la cantidad de 50 reales.
Durante el primer cuarto del siglo XVIII, en un documento se emplea el término de “hermandad” para referirse a la
“Hermandad de San Roque, San Sebastián y Nuestra Señora de los Remedios”.
Por otro lado, la presea que corona a Ntra. Señora de los Remedios está cincelada en plata de ley por un platero de
Lebrija, obra catalogada en un inventario de bienes de 1714. Más tarde, en 1730, se recurre a la intercesión de la
Virgen de lo Remedios para que “remedie” la sequía, celebrándose un “novenario por agua”.
Paralelo a estos datos, se tiene constancia que desde principio del s. XVIII, quizás antes, esta hermandad ya tenía su
altar en la Ermita de San Roque, pero tras el terremoto de Lisboa, el 1 de noviembre de 1756, el tallista Juan Navarro realiza un
nuevo retablo a expensas de Dña. Ana de Castro, en el que se habían de colocar “en el medio Nuestra
Señora de los Remedios, a su derecha San Roque y a la siniestra San Sebastián, cuyas tres Imágenes se
ubicaban en dicha Ermita”.
A lo largo de la historia de las salidas procesionales en la tarde del Jueves Santo, en esta hermandad han procesionando diferentes
pasos, encontrándose a Ntra. Señora de los Remedios y el Señor Atado a la Columna, e incluso en 1800,
podemos constatar la salida conjunta de la imagen desaparecida de San Sebastián y Ntra. Sra. de los Remedios. |