Soledad
Soledad Pontificia, Venerable e Ilustre Hermandad de Nazarenos de Nuestra Madre y Señora de la Soledad y Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo

Jerez de la Frontera
Licencia registrada: Hermandad, versión 6
La primitiva Hermandad fue aprobada el 6 de marzo de 1564 y, según consta en sus primitivos Estatutos, se titulaba de la "Transfixión y Soledad y Entierro de Cristo". Fue creada para ser regida en el Monasterio de Nuestra Señora de la Victoria, de la Orden de frailes Mínimos, que se encontraba por entonces en Jerez. Sus reglas de funcionamiento son presentadas a los licenciados Juan de Ovando (canónigo y provisor de la Iglesia de Sevilla) y Fernando de Valdés (arzobispo, también de la diócesis sevillana), que las aprueban en la fecha antes mencionada. Se erigió en los años anteriores a la fecha de su aprobación y, al poco tiempo, adquirió gran fomento, debido a la gran devoción del pueblo hacia la imagen de la Virgen.
Desde sus primeros tiempos es marcado el carácter penitencial, junto con el propio de la recogida de cadáveres y la asistencia a los ajusticiamientos. Este carácter la destaca de casi todas las cofradías de aquellos tiempos y aparece bien claramente en sus Estatutos. La recogida de cadáveres era practicada en la ciudad por otras dos cofradías, las de San Antonio y la de los Siete Cuchillos. En esos primeros tiempos, la Cofradía adquirió gran esplendor en la ciudad, hasta el punto de que en 1644 es aprobada una nueva Asociación como filial suya, con el título de la Misericordia y Nuestra Señora de los Desamparados, que se independizó trasladándose a la capilla que en el antiguo camino de Arcos de la Frontera construyera Nuño de Villavicencio.
Hasta 1685, la Cofradía continuó con la línea de realización marcada en sus primitivos Estatutos. El 17 de noviembre de ese año, se le prohibió recoger cadáveres, así como la asistencia en los ajusticiamientos, tras largos pleitos con la Hermandad de la Caridad.
Al poco tiempo de la creación, el 30 de enero de 1566, la comunidad de Mínimos donó en propiedad a sus Hermanos la primera de las Capillas del templo, donde se depositaron las imágenes y se realizaron sus primeros actos religiosos. El 6 de agosto de 1594, pidieron a la comunidad conventual la donación de la capilla inmediata a la que poseían, cosa que fue aceptada. Con el paso del tiempo, en 1626, se hizo donación de una tercera Capilla y el hueco en la torre para la construcción de la sacristía.

Las primitivas realizaciones procesionales estaban impregnadas de devociones y austeridades. Para la salida procesional se preveían numerosas normas. Los numerosos cargos que citan las primitivas normas se elegían en Cabildo que se celebraban ocho días antes de la festividad de la Transfixión, el primer domingo después de la Pascua de los Reyes.
La salida procesional era el Viernes Santo. A ella los cofrades debían ir confesados y comulgados. Dentro del orden previsto en los actos procesionales, los componentes del cortejo debían llevar una completa rigidez penitencial, bajo la pena de sanciones en el caso de no realizarse adecuadamente.
La organización de la salida procesional estaba realizada por un adecuado trámite; para ello se hacía entrega por parte del escribano a cada uno de sus hermanos, de unas cédulas en las que se indicaban todo lo concerniente al desfile.
A la salida del cortejo, dos hermanos que portaban unas sacas de lienzo blanco, recogían las normas en las puertas del templo. Los hermanos mayores organizaban la constitución del cortejo; para ello, acompañados de un alcaide, se despejaba el paso por las calles del recorrido; otro alcaide llevaba el orden de la procesión y cuidar de los celadores, que llevaban a su cargo veinticuatro nazarenos cada uno.
Entre los hermanos, como era costumbre en aquellos tiempos, existían los de "sangre" y los de "luz". Todos portaban vestimenta prieta, de color, con los escudos, escapulario, cordones y demás atributos, a semejanza de la vestimenta de la comunidad de Mínimos. Casi todos los componentes iban descalzos o con unas sencillas alpargatas.

La salida procesional se comenzaba al mediodía y se terminaba a la medianoche. En sus actos, los hermanos disciplinantes realizaban sus prácticas y los de luz, ayudados por los frailes, curaban sus heridas. Para tal fin, los frailes preparaban lavatorios en varias vasijas, compuestos por vinos cocidos y plantas curativas que se depositaban en una mesa de piedra bajo la presencia de un Crucificado, alumbrado por dos luces.
En estos primeros actos procesionales se llevaba un paso con los símbolos del Descendimiento, es decir, la Cruz con los sudarios, y a los pies de ella la imagen de la Soledad con una corona de espinas en las manos.

En 1908 el prelado D.Enrique Almaraz estuvo de visita en Jerez y cuando fue a la Victoria concedió indulgencias a la imagen de la Virgen.
En el año 1909 en el recorrido de vuelta toma por Francos, Chancillería, Sagasta, a su templo, lo que se repetirá en 1910. Se especifica que el Sermón se daba desde un balcón de una casa fronteriza con el paso de la Virgen parado ante la puerta de su templo.
A finales de la década de los diez, concretamente en 1918, la muerte de D. Manuel Pérez y Pérez supuso cierto decaimiento en la Hermandad.
En 1916, por unas reparaciones en su templo, la Soledad y la imagen del Señor de los Trabajos han de ser llevadas a la Parroquia de Santiago, desde donde salió en procesión ese año. A finales de ese año vuelve a su templo de la Victoria, volviéndolo de nuevo a Santiago en el período comprendido entre 1920 y 1923, hasta el año 1924, en que en la noche del día 7 de septiembre, terminadas las obras del templo-sede, fueron trasladadas las imágenes en solemne procesión.
En 1919 un importante grupo de cofrades de la Soledad y otras hermandades intentaron fundar la Cofradía del Señor de los Trabajos. Entre los destacados se pueden citar a D.Agustin Sáenz, D.Francisco Álvarez Beigbeder y D.José Incierte. A esta imagen se le hizo un Triduo en Santiago y el Jueves Santo, 17 de abril del año 1919, salió en procesión la imagen del Señor de los Trabajos, (que se encuentra ubicada la Iglesia de la Victoria). Por problemas económicos y de autorización eclesiástica, la voluntad de organizar una cofradía en torno a la imagen no se hizo realidad.

Durante la época republicana, la Hermandad tuvo como principal acto de culto la Adoración al Monumento de la Colegial el Viernes Santo de siete a nueve de la mañana. Solo salió en procesión el Viernes Santo de 1935.

La estética del paso de la Virgen de la Soledad cambió bastante en los primeros treinta años del siglo. La Hermandad da comienzo al siglo XX con un paso de palio de corte primitivo: ocho varales, palio de cajón liso o con muy pocos bordados, faldones sin respiraderos y una canastilla pintada con molduras; muy pocas velas y una decoración floral a base de coronas fúnebres (así a esta Dolorosa se la conocía popularmente como "la Virgen de las coronas").
En los años 20, el número de varales aumenta primero a diez, y, posteriormente, a doce; el palio era de malla bordada, un techo de palio negro, bordado por las Carmelitas de la Caridad de Jerez, una canastilla dorada, barroca, con cartelas y ángeles; los faldones con respiraderos calados, y se mantienen las coronas como decoración floral.
Posteriormente se suprime este bello y personal canasto, y se añaden unos respiraderos plateados que hoy se conservan el paso de palio de la Hermandad de Santa Marta.
La Hermandad aun tiene el manto corto negro bordado en oro que llevaba en aquellos primitivos pasos.
En los años cuarenta el paso de palio adquiere la estética de hoy. Las caídas de malla las hicieron las Carmelitas en 1946 (posteriormente, en 1994, Rosario Bernardino Díaz hizo una copia exacta de éstas, con las que actualmente procesiona), según bocetos de Enrique Hernández, al igual que los respiraderos bordados, de 1954, y en ese mismo año, el 7 de abril, el Cardenal Segura bendice la corona de Emilio Landa.
El techo de terciopelo amatista bordado en oro y seda en 1954 por Esperanza Elena Caro. La orfebrería es del jerezano Manuel Rodríguez y de Cayetano de la Calle. El manto es de 1947, de los talleres de Caro, y la toca sobremanto, de 1945.
El imaginero de San Roque, Luis Ortega Brú talló en los talleres de arte Granda S.A., de Madrid, entre 1950 y 1957, el misterio del Descendimiento, que será el paso de misterio de la Hermandad.
El paso estaba completamente acabado en 1958 y fue obra de Luis Jiménez Espinosa y Manuel Guzmán Bejarano. La primera salida se produjo en 1959. Con todo, en 1957 y 1958, la prensa anunció que la Soledad saldría con dos pasos. La más primitiva iluminación del paso era unos grandiosos faroles que fueron sustituidos por unos candelabros de cola.
Desde la primera salida procesional del paso de misterio se han tejido en torno al mismo "historias" más o menos reales. Lo cierto es que el enorme peso y altura, y la necesidad de encontrar costaleros para portar el paso eran dificultades con las que se encontraba la Hermandad.
También lo trabajoso de la salida por la pequeña puerta principal propició la realización en el muro lateral del templo de una nueva puerta mas amplia.
No han sido pocas las ocasiones en las que el paso no ha hecho procesión y por distintas causas: por las obras en el templo y salida desde el Asilo de San José, por ejemplo. En 1980 sólo salió el paso de palio, como consecuencia de las inundaciones de septiembre de 1979 en las que el dorado de la canastilla y los vestidos de las imágenes sufrieron graves daños.
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