Real y Muy Antigua Hermandad y de Nuestro Padre Jesús Nazareno
Teba - Málaga
Licencia registrada: Hermandad, versión 6
Como dato concreto que se puede constatar en un documento de 1.747 del Archivo Municipal, que da respuesta a la Orden del Real Concejo de Castilla, por la que se Decreta que todos los Pueblos del Reino de Sevilla tenían que remitir un Censo de habitantes y de sus actividades sociales y comerciales, redactado por Don Ginés de Hermosa y Espejo, Asistente de la Ciudad de Sevilla y su Reinado, se dice que Teba tenía 11 hermandades llamadas de hombres "entre ellas la de Jesús- y dos denominadas de mujeres, "...una con el título La Madre de Dios de la Paz, eregida en el Conbento de Religiosos, y otra con el de Los Dolores, zita en la Iglesia Parroquial...", con independencia de que en las entonces Pueblas de Almargen y Peñarrubia ya tenían 3 y 2 respectivamente.

Si bien es presumible que el arranque del panorama cofradiero en Teba se remonte a mediados del siglo XIV, está demostrado que en los albores del siglo XVIII existían en la Iglesia al menos tres Cofradías legalmente constituidas:
"En la ñza.están establecidas con facultad legítima tres Cofradías; cuyos exercicios Stos. que son el fin de su erección; y preparar a sus individuos de uno y otro sexo, el camino de la Bienaventuranza: La del Ssmo.Sacramento, la de las Bendidas Animas del Purgatorio, y la de Servitas de María Ssma.de los Dolores cuya Sta.Imagen se venera en propia Capilla, con tan viva asistencia......culto, como instan los Misterios de ternura y Soledad que representa: no es ponderable el vivo amar de nzos.naturales a esa Sra. y solo pueden bosquefarse sus afectos, manifestando que entre todos los Pueblos devotos de tan gran Madre, nza.Teva merece el excelente nombre de Mariano: assí lo conceptuó y dixo uno de nzos. en una de las anuales solemnísimas funciones que se celebran a nza.Cooredemptora Divina, como apellida San Bernardo a esta Sra. en una octava en gloria de nza.Patrona...."
Nuestra Hermandad en aquél tiempo mantenía su Sede en el Convento de San Francisco donde según otro documento manuscrito del Siglo XVIII "....se venera también en la misma, la Imagen de Jesús en el Paso de la Cruz a Cuestas, cuyo aspecto grave, majestuoso y mortificado, infunde la mayor ternura y movimiento interior....". Allí se dio culto a Nuestro Sagrado Titular hasta principios del XX, y de la espadaña de su Iglesia procede la actual campana de nuestra Ermita y Casa Hermandad. De esa época son precisamente los Estatutos más antiguos que se conservan, así como libros de actas, de hermanos y de cuentas, además de otros documentos que de su estudio más nos desvelan el pasado de la Cofradía, sus costumbres, sus reglas, y sobre todo sus peculiares vivencias y tradiciones, descubriéndose de su lectura la arraigada tradición de, a partir de abolirse la costumbre de que el Hermano Mayor portara a modo de escapulario la Placa de Mayordomía, al convertirse ésta en el Guión de la Cofradía, era pujado el derecho a llevarlo durante la Procesión, y también se pagaba un canon a la Hermandad si una determinada familia quería que acompañara a su difunto en su entierro; así como las fórmulas de nombramiento de Juntas de Gobierno y sus Cargos principales.
De su lectura se constata que el Viernes Santo era sin duda el día central de la Semana Santa tradicional. En el amanecer se realizaba una auténtica representación de teatro popular en cuatro cuadros, cuyos protagonistas eran a la vez imágenes y actores humanos.

En el transcurso de todo el siglo XIX, la Cofradía, a pesar de las muchas dificultades de la época, tuvo una extraordinaria pujanza. Se llevaron a cabo numerosas actividades que no solo mantenían vivas tradiciones antiquísimas como las Pedidas y las Pujas, entre ellas las que se dedicaban expresamente a San Juan Evangelista y a María Magdalena, Imagen la primera que se procesionaba además en su Día, y otras de carácter benéfico como por ejemplo el pago de los entierros de los hermanos y vecinos cuya familia no pudiera costearlos "existía un acuerdo por el que la Cofradía asumía los de los niños y niñas menores de 7 años, que también estaban exentos de pagar la luminaria (cuota)- e incluso se indemnizaba a la familia del difunto con 200 reales si tenía un antigüedad de al menos veinte años; y también era solidaria con las demás Hermandades, ya que durante la mitad del referido siglo estuvo sufragando parte de los gastos de la Cofradía de la Paz, y en un muy corto periodo contribuía a ayudar a la de los Dolores. Como muestra del fervor popular, la Cofradía llegó a desfilar al menos con 605 hermanos, ya que en los libros de cuentas se puede comprobar que en 1.879 se confeccionó tal cantidad de "túnicas, capirotes y cinturones" por 1.736 reales, además de que en los de Hermanos se registraban más de mil, entre los que destacan personajes ilustres como la Dinastía de los Condes de Teba y su descendiente Don Javier Fernández de Córdoba, Marqués de Greñina.

Según un insólito testimonio fotográfico de principios del siglo XX, el Nazareno desaparecido presentaba una serie de estilemas consustanciales a la imaginería del siglo XVIII, estando aderezado para su salida procesional con una túnica caudal profusamente bordada en oro, fechable en la centuria decimonónica, potencias de rayos flamígeros y se cobijaba bajo dosel de caídas rectas, a modo de palio de cajón; era sustentado por seis barras de fuste liso con pequeños medios nudos abocelados, cuyo Trono fue adquirido en el año 1.887 importando su costo 4.467 reales, que se desglosaban así:
   "Por hechura de un Trono nuevo para la Imagen y gastos hasta ponerlo en Gobantes, 4.339 reales;
   y por el transporte de dicha Estación a ésta Villa, 128 reales
".

La Imagen fue restaurada en el año 1.910 en Fuentes de Andalucía, así como la Cruz y los Angeles, cuyos gastos importaron la cantidad de 2.096 reales.
Hasta llegar al año 1.922, fecha de la construcción de Capilla propia en la casa número 1 de la Calle San Francisco, la Cofradía residió siempre en el Convento del Compás, y en el periodo a partir del cual estaba en ruinas, en la Iglesia Parroquial. Tras los amargos sucesos de la guerra civil, Teba vuelve de nuevo a recuperar la devoción por las imágenes titulares de sus cofradías y hermandades, devoción que los cofrades de nuestra hermandad nunca perdieron, ya que a pesar de que la talla del Nazareno fue destruida incomprensiblemente, en el periodo de tiempo en que la Cofradía no hizo estación de penitencia, era y es tanto su arraigo popular, que por decisión de fieles y devotos de Teba, en la Iglesia Parroquial dieron culto a una pequeña talla de Jesús del Gran Poder, que aún se conserva en la casa de una familia tebana afincada en Málaga.

En 1.937, siendo Hermano Mayor Don Antonio Lora Vera y Mayordomo Don Antonio García Salguero, la Hermandad encarga en Granada una nueva y espléndida talla "la actual- al imaginero perote Don José Navas Parejo, que fue procesionada por vez primera en la Semana Santa de 1.940 y que costó la cantidad de once mil pesetas.

Cuenta la historia que cuando fueron a pagar la Imagen, solo llevaban ocho mil pesetas, y gracias a la amistad del Mayordomo con Don Joaquín Peñalver Gómez de las Cortinas, se solucionó el problema, pues este señor donó las restantes tres mil pesetas.

En la postguerra se vivieron situaciones calamitosas y la Hermandad también las sufrió. Fueron momentos difíciles que duraron hasta mediados los años 50, en los que se empezó a superar la crisis económica y sobre todo la devocional, pero con la masiva emigración de los habitantes de la Villa en los 60, la Cofradía quedó desamparada de hermanos, hasta el punto de que según se cuenta, en el año 1.962 no había portadores suficientes para llevar el Trono de Nuestro Sagrado Titular, y los que estaban dispuestos a llevarlo al parecer eran demasiado jóvenes y carentes de fuerza física, y cuando a eso de las 5 de la tarde, cercana la hora de la Salida Procesional, llega a oídos de los dos hermanos Pedidores de aquél año, Juan Sayago Sevillano y Miguel Galán Escalante, que la Junta de Gobierno había decidido, dada la crítica situación, no procesionar a Nuestro Padre Jesús. Se miraron, y con lágrimas en los ojos se encaminaron hacia la Iglesia y una vez allí, arengaron a los presentes diciéndoles que no podían ni debían consentir que ocurriera lo que estaba decidido, y pidieron al Hermano Mayor que confiara en la fuerza de la voluntad de los jóvenes. Así lo hizo, y con la dirección del veterano hermano capataz Frasquito el Polino, una vez más se pudo procesionar a Nuestro Padre Jesús.

Llegados los años 70, se experimentó un resurgimiento en todos los ámbitos de su vida: en el número de hermanos y de penitentes, en los proyectos y en las reformas acometidas en la Ermita, pero coincidiendo con el cambio de régimen político, hasta mediados los 80, se volvieron a repetir momentos de decadencia que, sin embargo, se superaron gracias a la generosidad en el desempeño de sus cargos de los dirigentes de la Cofradía en aquellos críticos años de transición.
La Cofradía resurge definitivamente en el año 1.987, que es cuando se adoptan una serie de medidas todas encaminadas a su expansión popular y a la recuperación de su pasado histórico: Campañas de captación de hermanos, se admiten por vez primera a mujeres como cofrades de pleno derecho, -aunque las primeras se inscribieron en 1.980-, y se empieza a renovar el ajuar y los enseres.

Pero antes, en 1.986, es cuando se inician los momentos que realmente han marcado el devenir de la historia más reciente de la Semana Santa en Teba y también de la Cofradía: Cercana la Cuaresma, la Junta de Gobierno decide convocar a las otras dos Hermandades de Pasión a una reunión en la Ermita, a la que acuden representadas por sus entonces Hermanos Mayores y Albaceas, acompañados por el Cura Párroco Rvdo.P. Don Federico Cortés Jiménez, donde se les planteó la necesidad de crear la Agrupación de Cofradías y que se estudiara la posibilidad de que ese mismo año se pronunciara por vez primera en la historia de Teba, el Pregón de la Semana Santa.
No sin algunas reticencias, al final todos vieron la conveniencia de aglutinar las fuerzas para asuntos comunes, y el resultado se plasmó en el brillante Primer Pregón pronunciado el Domingo de Ramos por el hermano de Jesús Don José María Escalante Páez, nombrándose una Comisión Gestora presidida por el Párroco y Director Espiritual y coordinada por el Hermano Mayor de nuestra Cofradía, para que pusiera en marcha los trámites de la Agrupación y redactara los Estatutos. Una vez finalizada su gestión, fueron convocadas elecciones en las que resultó elegido Primer Presidente de la Institución el hermano de la Cofradía de María Santísima de la Paz, Don Rafael Palacios Martín, y Secretario Don Gabriel Galán Martín, de la de Jesús.
Sin duda fue el inicio de una andadura imparable hasta nuestros días: innumerables proyectos y realizaciones, la puesta en marcha de su obra benéfica, y sobre todo el incremento espectacular de sus hermanos cofrades y devotos.

Legalizaciones eclesiásticas y jurídicas, homenajes, y Honores y Distinciones, adornan la última década, destacando sin duda el Otorgamiento de la Casa Real del Título de Real y la aceptación por Su Majestad El Rey del Nombramiento de Hermano Mayor Honorario (1.994).
Otras de carácter religioso, como la institución de la Procesión de Silencio de Jesús Cautivo, y la consolidación del Solemne Quinario, han venido a contribuir en la profundización del espíritu y sentimiento cofrade.
Y de todo ello da buena muestra las obras materiales realizadas, como la construcción de la actual Ermita y Casa Hermandad (1.992-1994) y la del Retablo (2.003), y antes, en 1.988 el Trono, entre otras muchas actuaciones, y que son las pruebas palpables de su resurgimiento patrimonial.
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